Biografía


Como conocimos ha Héctor cada uno de los compañeros:
Carles Moner:
Carlos Óscar Laser: Una aparición. Como una flor olorosa y colorida que destacaba entre tanto plástico, tanto metal, tanto pijo y tanta marca como nos tenía acostumbrados SONIMAG, la gran feria de la fotografía. En la Barcelona del diseño aparecía un “hombre sándwich”. Literal, de esos que llevan dos tablas colgadas de los hombros. Y no vendía nada, solo hacer pública su pasión por el 3D. Un visor de cartón que tenía adentro un pedazo de la Sagrada Familia fue su único argumento. Quedé inoculado.
Gracias Héctor López.
Chus García: Cuando en 1990 conocí a Héctor, me abrió los ojos a un mundo de posibilidades para realizar y ver fotografías esteroscópicas. En esa época, yo estudiaba escultura así que conocerlo fue como una bendición. Enseguida su entusiasmo caló en mí, me hice con alguno de sus artilugios y pude empezar a disfrutar mostrando trabajos y recuerdos en un visor de bolsillo.
Todo muy fácil, Hector, con su creatividad y maestría, tenía la solución!
Enric Riera: Conocí a Héctor en Arpi Serra, que me proporcionó uno de sus visores y me introdujo en una Asociación que se encontraba en el Clot, y en un altillo, donde Héctor pasaba diapositivas en 3D. Empecé a tomar fotos con el sistema Xa-xa, y después con unas cámaras Ricoh y una regleta con un pulsador que hacían que las cámara dispararan de manera sincronizada. Regleta y pulsador fabricados y facilitados por Héctor.
Fede Juarez: Esto era en 2009 y hacía no mucho que vivía en Barcelona cuando fui por primera vez a una reunión del club de 3D. Me acompañó un amigo con el que estudiamos cinematografía y es también aficionado al 3D (Sebastián T., justo se encontraba de vacaciones por aquí y con él fue con quien primero hice algo relacionado al 3D en Argentina). A la reunión del club 3D nos invitó Paco, a quien conocimos de casualidad yendo a preguntar por un espejo semi-reflectante a Casanova (el espejo era para hacer un rig de cámaras). En esa reunión del club recuerdo que Moner hizo una muestra del Stereo Photo Maker y cómo automatizar la alineación de lotes de fotos. Allí también a Héctor López, que muy amablemente nos invitó a visitar su taller (obviamente con Sebastián aceptamos rápidamente) y en esa primera visita, donde nos mostraba con mucho entusiasmo cada uno de sus inventos, nos hizo sentir como en casa. A partir de ahí, eran cada vez más frecuentes las visitas al taller. Siempre había alguna buena excusa. Trabajamos juntos en varios proyectos: trajimos gafas 3D del exterior y armamos colecciones de fotos para visores en paralelo y en anaglifo. Recuerdo que Héctor hacía unos rigs en aluminio que eran muy buenos, todo un lujo para nosotros, y nos prestó dos rigs: uno bien largo para fotos lejanas y otro con poco recorrido. Algunas veces no era fácil ponerse en contacto por teléfono con Héctor, y uno debía dejarle un mensaje a la hija para coordinar tal o cual cosa, pero su entusiasmo siempre era muy contagioso y siempre daba gusto. Ahora me viene a la mente que en su taller, en una de esas tantas veces, me presentó a Iván, otro gran compañero. ¡Gracias, Héctor!
Francisco Fraile Torras:
José Martínez Barea: El primer contacto que tuve con Héctor López fue en 1982, en el taller de la tienda Arpí Serra, en Barcelona: Le conté que necesitaba una regleta para poder deslizar una cámara fotográfica muy suavemente de derecha a izquierda, para tomar dos fotografías de un objeto diminuto, y obtener una fotografía estereoscópica del objeto. Él logró mi propósito! Le expliqué que era para tomas fotográficas 3D, y así nació el interés de Héctor por la fotografía tridimensional y una amistad de cuarenta años que aún perdura. Por su parte, la ayuda más importante que me proporcionó, fue lograr que Arpí me permitiera probar la proyección 3D con 2 proyectores Kódak. Dos o tres años después, logré junto con Enric Riera, que nos representara como Presidente, en un local de la sociedad Orfeó Martinenc, y ese cargo lo ostentó durante dos o tres años. Por último, me queda por resaltar, que al igual que a mí, ha ayudado a muchos aficionados al 3D con su buen hacer.
Núria Vallano Noés: Vaig conèixer l’Héctor fa més de 20 anys a l’espai del Carles Moner, on teníem unes reunions setmanals i s’inventaven aparells per poder veure les fotos i diapositives en relleu. En aquells moments encara no havia arribat l’explosió digital i l’Héctor era un artista fabricant visors de tota mena i qualssevol altre invent del Carles o d’ell mateix que sempre estava rumiant coses noves. Va col·laborar amb entusiasme a totes les Biennals i sempre ha estat una persona disposada a ajudar en tot.
Apart de la seva vessant estereoscòpica, em va impressionar l’hort que havia muntat a la terrassa de la seva casa, amb un rec automàtic super enginyós. Un home brillant.
Raül Cendón Soler: Hacia mi veintena de edad, sobre el 1994, con unos conocimientos muy básicos sobre estereoscopía, y ya habiendo hechas unas cuantas fotografías 3D y habiendo aprendido de manera autodidacta, estaba pensando la manera de visionar grandes fotos estereoscópicas colgadas en la pared… cuando en un Sonimag de Barcelona, vi pasar a un señor con dos cámaras puestas y conectadas en una regleta, sobre un trípode… fuí tras el y le pregunté por el invento. Una persona muy simpática y agradable, que me explicó un montón de cosas sobre la estereoscopía y que tenían un club donde se reunían personas con esas mismas inquietudes. A las pocas semanas estaba en su casa, donde me enseñó cosas en su taller sobre estereoscopia, entre otras como hacer un visor para ver un par estéreo de gran formato. A partir de ahí mi aprendizaje fue exponencial y encontré este grupo de intrépidos, que me acompañaron en mi «camino tridimensional»
